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sábado, 13 de septiembre de 2014

¿Invasión demoníaca en Tokio?



En una entrada de hace tiempo, hablaba de los videojuegos que quería pasarme a lo largo de ese año. Pues bien, han ido pasando los meses y solamente he acabado las dos entregas de Persona 2. Otro de los juegos que quería completar era algúno de la saga principal Shin Megami Tensei. Si bien no lo he hecho, acabé el otro día uno de sus spin-offs, Devil Survivor: Overclocked, que es un remake de otro juego de DS que añade varias novedades y mejoras. En Europa también es famoso por tardar casi dos años en llegar desde América y por incluir de salida unos cuantos bugs que impedían invocar demonios o fusionarlos correctamente.

DS:O mezcla los combates y el argumento de la saga principal con toques de un RPG táctico, teniendo que mover a nuestro equipo a través de un mapa dividido en cuadrículas para comenzar la fase de combate. Este mapa sirve también para hacer las misiones más variadas, pudiendo disfrutar –o sufrir- venciendo a un enemigo en concreto, protegiendo a un NPC –o grupos de civiles indefensos que morirán de dos golpes- o simplemente destruir a todo bicho viviente. Algunas razas de demonios poseen habilidades propias para poder movernos más rápidamente, ignorar obstáculos o atacar a distancia, añadiendo un elemento estratégico que el juego se encargará de hacernos manejar si no queremos que la partida termine en un Game Over.

Los diseños de Kazuma Kaneko nunca defraudan
El argumento comienza de una forma simple, pero efectiva. El protagonista queda con dos amigos en el centro de Tokio, ya que su primo Naoya les ha convocado allí. Una vez que llegamos, nuestra amiga Yuzu nos entregará una 3DS COMP, de la que saldrán más tarde unos demonios a los que podremos invocar. Tras ese incidente, van apareciendo más y más demonios por todo el centro de la ciudad y se establece un bloqueo por parte del gobierno del que nadie puede escapar. El argumento engancha, queriendo avanzar para resolver los misterios que envuelven a la aparición de los demonios en la ciudad. Sin duda alguna hay que destacar la ambientación del juego, ya que la atmósfera de DS:O consigue hacernos sentir que estamos realmente encerrados en el centro de Tokio y que nos preocupemos de cómo la situación se va poniendo más tensa según pasa cada día. 

Los personajes que intervienen a lo largo de la historia ayudan a que nos interesemos por sus vidas, aunque hay algunos que no nos ofrecen nada nuevo o simplemente, parece que no están. Podemos controlar a casi todos en las batallas según las decisiones que vayamos tomando a lo largo del juego para que se nos unan -y creedme, no hay nada peor que confundirte con la hora de un evento que resulta en la muerte de un personaje que podría unirse en el futuro-. Para relacionarnos con ellos el juego tiene un sistema de tiempo en el que conversamos con otros personajes entre lucha y lucha, costándonos tiempo cada evento marcado con un reloj. Dependiendo de si hemos tomado las decisiones correctas y hablado lo suficiente con un personaje concreto, podremos elegir diferentes caminos a seguir en el séptimo día con sus correspondientes finales.

Es lo que tiene estar encerrado en el centro de Tokio....
Otro de los puntos más fuertes son las batallas. Entretienen y saben mantener una curva de dificultad muy buena que hará que queramos estrellar en alguna ocasión nuestra querida 3DS. Para avanzar sin problemas, debemos fusionar nuestros demonios cada poco, algo a lo que era reticente al principio hasta que noté como mis pobres demonios no hacían una miseria en combate. Una vez empecé a observar como los nuevos demonios eran mucho más útiles dejé de intentar llevarlos durante demasiadas batallas. También debemos formar nuestros equipos equilibrados, intentando que cada personaje combine bien con sus demonios y con el resto de compañeros, llevando las habilidades correctas y distribuyendo bien los ataques para aprovecharnos de la debilidad de cada enemigo.

El juego engancha, y aunque puede resultar frustrante en ocasiones, hace querer rejugarlo. Tanto es así que empecé una nueva partida al poco de terminar, en la que te dejan comprar ciertos beneficios con los títulos que logres durante tu aventura, pudiendo transferir tus queridos y poderosos demonios, el dinero o las habilidades aprendidas, entre otros beneficios. Además, se desbloquean ciertas batallas opcionales y podemos seguir sacando los diferentes finales. En mi caso seguí el final de Atsuro –tu compañero desde el principio- en lo que sería un final neutral.

¿He dicho ya que no soporto a la emo de Haru? Sin embargo Yuzu me parece interesante.
En definitiva, Devil Survivor: Overclocked ofrece una alternativa a la saga principal, compartiendo unas batallas similares y una ambientación parecida con la novedad de manejar un RPG táctico mezclado con un sistema de tiempo para avanzar en la historia. Recomendado a todos aquellos que aprecian la saga o los juegos tácticos y que además buscan un buen desafío.