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domingo, 30 de diciembre de 2012

Orígenes y Secuelas: FFXIII



Para empezar, decir que FFXIII me gustó. Eso sí, no hay que confundir gustar con encantar, ya que no hubiese podido pasármelo jugándolo solo. Creo que es el juego contra el que más he despotricado mientras jugaba. Acabábamos de jugar y ya Nekouji y yo comentábamos todo lo malo y lo que podrían haber mejorado. Pero bueno, hablar del FFXIII da para una entrada aparte, así que resumiré diciendo que me parece un juego con un potencial enorme pero que no está aprovechado al 100%.

Más tarde probé FFXIII-2 y aunque no me llegué a pasar mucho, no me disgustó. Pero me hizo plantearme la siguiente idea: ¿No sería mejor crear una franquicia nueva?
FFXIII-2 cambia el planteamiento del XIII. Al ser éste criticado como lineal, hicieron mapas con rutas alternativas y que no fuesen un simple pasillo. Activaron QTE –hay que pulsar botones en casi cualquier escena de acción-, varios finales, viajes en el tiempo… Vamos, rompieron con la dinámica de FFXIII, que no me parece mal. El problema es que en mi opinión sería mejor que FFXIII-2 no fuese una secuela, que llega al punto de cambiar el final del FFXIII para que el juego pueda ocurrir –de repente, todos los personajes del FFXIII habían alucinado y visto otro final diferente a lo que realmente pasó-.
Esta imagen es producto de vuestra imaginación según Square Enix
 Podrían haberlo convertido en una IP nueva, basada en esa dinámica de viajes en el tiempo y varios finales o en otro juego de la Fabula Nova Crystallis, que engloba todo el mundo del FFXIII –como FFXIII Versus o FF Type 0-. Podríamos descubrir más sobre este universo sin tener que forzar una continuación del FFXIII. Incluso podríamos visitar algunos momentos en los que algún personaje del juego original apareciese e incluso nos ayudase. Ojo, no estoy criticando una posible secuela a un Final Fantasy, pero con tanto cambio en la dinámica parece casi otro tipo de juego, más relacionado con Chrono Trigger que con Final Fantasy.

Algo que ocurre también con Lightning Returns: FFXIII. Ya ha salido bastante información como para darnos cuenta que rompe con el universo establecido anteriormente. Ya no estamos en el mundo que conocíamos, ya que han pasado muchos siglos. Si bien enlaza con los anteriores al intentar Lightning que el mundo no sea destruido por unos fanáticos del dios que originó todo el mundo que conocimos en FFXIII, la dinámica del juego tampoco se parece al original ni a su secuela. El título consistirá en moverse por cuatro ciudades, que irán cambiando todo el rato, aunque no estemos en ellas. Habrá mucha interacción con NPCs y también dependiendo de las acciones que realicemos, desbloquearemos partes de la historia. De hecho, sus creadores han confirmado que tendremos que jugar varias veces para descubrir todo. Y además, han añadido un sistema de tiempo en el que tenemos 13 días para salvar el mundo. Nuestras acciones, como realizar sidequests o luchar contra el enemigo –batallas en las que Lightning actuará en solitario- nos darán más tiempo disponible para seguir con nuestra aventura.
Todo esto suena muy bien, pero, ¿no sería mejor también en este caso crear una nueva franquicia o meterlo en otro juego de la Fabula Nova Crystallis? La verdad es que después de ver el tráiler me pareció más un Assassin’s Creed que un Final Fantasy.
¿Irá la pose con las gafas de Lightning a lo "Deal With It" dirigida a las críticas hacia FFXIII?
Puede que este razonamiento sea solo cosa mía, relacionado con mi idea de que la saga Final Fantasy principal debería estar reservada para una línea de títulos RPG más bien puros. No me importaría que FFXIII-2 o Lightning Returns fueran otros juegos de la saga Fabula Nova Crystallis o una IP nueva –algo de lo que estamos bastante necesitados en esta generación- generando un producto original y diferente a lo acostumbrado, que serviría para aportar frescor a Square Enix y quizás hasta haciendo que muchos fans sintiesen que la compañía va mejorando después de los traspiés de estos años. 

martes, 27 de noviembre de 2012

[Pixelfilia] Snow Villiers


Un atractivo de los videojuegos, aparte de su historia, ambientación o música entre otros, es el diseño de sus personajes. Siempre que se nos presenta un juego con elenco de personajes notable, ya sea un juego de luchas o un RPG, casi que lo primero que se nos queda en la retina son sus personajes, antes que sus escenarios o incluso su jugabilidad.

Está claro que un juego, si queremos llamar al público masculino heterosexual medio, debemos de poner a un par de chicas con grandes atributos e instantáneamente se convertirán en ídolos de masa, pero, ¿qué pasa con los chicos gays o chicas heterosexuales? Pues sí, también tenemos nuestra dosis de alegrarnos la vista, ya sea por la virilidad de esos personajes, o por el “morbo” que pueden causar al jugador.
Con esta sección pretendo sacar nuestra vena más petarda y comentar a esos chicos de videojuegos que hacen que bebamos los vientos por ellos.
El protagonista de hoy no es otro que Snow Villiers, uno de los protagonistas de Final Fantasy XIII. A mi parecer, esta entrega de la saga Final Fantasy cuenta con algunos de los personajes menos carismáticos del panorama del videojuego, siendo personajes mudos muchos más reseñables que algunos de esta decimotercera fantasía final. El protagonismo absoluto se lo llevan las féminas, siendo ellas las que mayor carga argumental dan al juego y teniendo esos diseños y personalidades que se hacen notar, desde Lightning hasta Fang e incluso con Jihl Nabaat, que tiene más carácter que Sazh o Hope por ejemplo.

Pero hay un chico entre toda mujer guerrera que destaca por encima de los demás, y no porque sea inteligente o extremadamente interesante, sino porque físicamente es enorme y le saca a todos los personajes del juego varios centímetros, creando un dimorfismo algunas veces exagerado.
Snow es un auténtico chulazo. Grande, fuerte, con barbas de tres días y una mirada que no hace más que decirte, ven y atrévete  Una complexión que se aleja del canon de protagonista masculino con un cuerpo más estilizado y una belleza a veces casi andrógina. El señor Villiers representa unos cánones de belleza diferente en un intento por parte de la compañía en occidentalizar el concepto de Final Fantasy. Y es que Snow, parece que para lo único que sirve es para que nos alegremos la vista.
Es un personaje que cansa bastante y que no hace más que repetir su mismo monólogo a diestro y siniestro, sin importarnos lo más mínimo que intenta hacer o que piensa, ya que su opinión es de lo más volátil en el juego, cambiando a cada instante y llegando a unos razonamientos ilógicos que a los pocos minutos contradice al haberse dado cuenta de la idiotez que acaba de decir.
"¿Te apetece ahora?"
Así que para lo único que me valía este personaje era para verlo en pantalla de arriba a abajo, con esos puños enormes y esa espalda de gimnasio. Aunque el momento estrella sin lugar a dudas se lo lleva cuando por fin ocurre lo que todos estábamos esperando, cuando se quita la camiseta.
Pezones pixelados
Y es que Snow solo vale para enseñar cacho, para deleitarnos con unos pectorales bastante definidos e incluso nos muestran pezones y todo. Un espectáculo erótico-festivo en nuestras pantallas que hacen que un momento tan épico e importante en la aventura, se vea amenizado por un cuerpo semi-desnudo de interesante dimensiones, quitándole seriedad al momento en cuestión.

Ese estilo salvaje, desaliñado y masculino que Snow nos presentaba en Final Fantasy XIII, se expone a la máxima potencia en su siguiente entrega, quedándonos un Snow bravío y con aspecto indomable. Esto serían puntos positivos a añadirle a su sex-appeal, pero su nuevo corte de pelo consigue que todo el erotismo que desprendía en la primera parte se vea por los suelos quedándonos un personaje que es incluso ridículo.
La humanización de un chocobo
Así que Snow Villiers, eras bastante resultón y sin lugar a dudas el guaperas del equipo cuando ibas con Lightning y los demás, pero te has convertido en una parodia andante desde que decidistes que era mejor irse por ahí a la aventura en solitario y dejar tu pelo en manos de la naturaleza.