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jueves, 2 de octubre de 2014

[Pixelfilia] Mandoble


Que Dragon Quest es una saga que se vende sola y que ostenta el puesto de “serie japonesa de RPGs más longeva” de la historia no es ningún misterio. Con diez entregas numeradas y numerosos 'Spinoffs', en Occidente hemos podido catar algunos de ellos en diferentes plataformas, siendo una saga muchas veces desconocida por los jugadores o conocida únicamente porque el diseño de los personajes corre a cargo “del dibujante de Goku” (Akira Toriyama). Toriyama tiene un estilo muy singular, quedando patente su marca a la hora de crear sus personajes y un ejemplo de ello es pasearse por una galería del dibujante para comprobar como todos parecen tener algún parentesco entre sí.

En 2007 tuvo lugar una entrega 'Spinoff' de Dragon Quest para Wii, siendo este el primer juego de la serie que llegaba a la consola de Nintendo titulándose Dragon Quest Swords: La Reina Enmascarada y la Torre de los Espejos. Así, este juego hacía uso de las mecánicas del Wiimote y nos trasladaba a unas mazmorras pasilleras en las que era vital hacer los movimientos de la espada de los combatientes para salir victoriosos en las batallas. A parte del protagonista, nos acompañan otros tres personajes, pero en realidad solo nos interesa uno: Mandoble 


Mandoble es un hombre hecho y derecho. Barba, pelo en el pecho y una ropa ajustada que hace que nuestra imaginación más perversa trabaje sola. Él es el padre de nuestro protagonista  sobre el que recae un sino para nada  fácil: Ser al menos tan guay cómo lo fue su padre en la juventud. Mandoble era un hábil espadachín, clasificándose su maestría en la batalla como legendaria, hasta que perdió un brazo. Ahora este machorro pelirrojo tiene un brazo metálico que maneja a la perfección y que va sujeto al torso con un arnés apreciable gracias a esa camisa con chaleco sutilmente desabrochada. Y es que si no fueran poco con la barba y su vello corporal para darnos signos de una hombría madura, su físico musculoso y definido ayuda a identificar todos esos patrones de virilidad que a muchos nos vuelven locos. Y sí además tienes un fetiche con los pelirrojos, entonces amigo mío, has dado con tu hombre ideal.

"Dat Ass"
Mandoble es el personaje de apoyo en el juego, dotando a los otros combatientes con estados beneficiosos en la batalla y curando al personal, aunque a veces nos ayudará a con algún ataque especial. Su especialidad es la de animarnos mientras nos da órdenes y reprimendas, algo muy de ser padre, y eso nos gusta. Un hombre dominante desde la retaguardia y que no se amedranta ante cualquier situación. Si además le añadimos que le gusta empinar el codo y se pone fino cada vez que va a la taberna, lo hace más accesible a todas nuestras mentes más creativas a la hora de imaginar un romance propio de cualquier fanfic.
El hecho de clasificarlo como ‘Daddy’ lo hace aún más apetecible. Su madurez, experiencia y actitud de “pasaba por aquí” no deja indeferente a nadie y menos al público gaymer que ve en él un ejemplo de sensualidad  y ’sex-appeal’ de estética medieval inspirando a los más mojigatos y excitando a los jugadores más morbosos.


Un joven Mandoble en la vida real. (Aún conserva el brazo)


Para concluir, solo diré que Mandoble me enamoró desde el primer momento que lo vi en el juego. Reconocía todos esos aspectos que relacionamos con los canones de lo que significa 'masculino' en nuestra sociedad y su actitud de bonachón (aunque un poco alcohólico) y mentor me conquistaron al cien por cien. Por eso, este personaje de una entrega secundaria de Dragon Quest merecía un PIXELFILIA y es que Mandoble tiene mucho que ofrecer al 'fandom' tanto por su estética cómo por el juego que ofrece un nombre tan relevante como el suyo.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

The Legend of Zelda: Skyward Fail

El último juego de la saga generó un gran entusiasmo desde el momento en el que se anunció. Era el primer Zelda exclusivo para Wii y las expectativas eran muy altas. Por lo general el juego cosecho muy buenas críticas y no defraudó. Sin embargo, sí que lo hizo en mi caso.

El principal problema es que no logré engancharme a él, algo que nunca me ha pasado con un Zelda. De hecho, estuve a punto de dejarlo varias veces, pero me obligué a seguir avanzando –he de confesar que Nekouji me pasó las partes más coñazo y gracias a él pude terminar-. Creo que lo que provocó todo ésto es que no me sentía jugando a un Zelda, sino a otro juego de otra saga, ya que no me transmitía esa sensación de jugar a algo épico, salvo un único momento –para no entrar en spoilers, decir simplemente que fue después de pasarme la tercera mazmorra-. Ni siquiera el final me hizo sentir escalofríos.
DERP
 Otro problema es la historia. Se supone que Skyward Sword explica los orígenes de la saga. Más bien diría que lo que hace es mostrarnos el inicio de la saga, pero explicarnos nos explica poco. Aparte, añade elementos nuevos que no me parecen necesarios, cómo una nueva diosa, Hylia, que levantó la tierra de Altárea después del enfrentamiento con el malvado de turno para salvarla de la destrucción. Y se explica de nuevo el traje de Link. Ya no viene por los Kokiri del Ocarina of Time, sino que es porque los caballeros de Altárea lo llevan.

Hyrule es otro de los problemas. Aunque todavía no existe como reino, ya lo empezamos a explorar en este título. Mientras que en otros juegos de la saga Hyrule tenía un montón de zonas, Skyward Sword nos ofrece tres: El bosque, el volcán y el desierto, aparte de Altárea, la única ciudad del juego. No tendría porque ser un problema –Majora’s Mask tiene 4 áreas aparte de la ciudad- pero lo es al ser lugares sin ningún carisma. No nos encontramos casi a nadie, y los pocos que nos encontramos no tienen carisma. En el bosque tenemos a unos “kiwis”, en las montañas unas ratas y en el desierto unos robots, los únicos que me gustaron. Estas razas no tienen demasiada importancia y no aportan originalidad a cada zona. No me malinterpretéis y penséis que si me sacan de los Goron o Zora ya odio las razas nuevas, ya que no es correcto –por ejemplo, los Orni del Wind Waker son de mis razas favoritas-, el problema es que no me gusta que no nos aporten nada y pasen un poco de largo.
¿Puede alguien acordarse del nombre de este bicho sin buscar en Google?
 No todo es malo, obviamente. El control me parece bastante acertado, si bien cansa después de estar un rato jugando. Las nuevas armas o la opción de correr es un buen paso para no estancarse con la saga. También Altárea me gustó mucho, con sus sidequest y su mercado dónde podemos mejorar nuestro equipamiento. Estos detalles ayudan a que la saga vaya avanzando y gane en originalidad, pero no ayudan a contrarrestar lo dicho anteriormente.

Para acabar, aclarar que Skyward Sword no me parece un mal juego. Creo que lo han creado con mucho cariño y esmero y que el resultado final es muy bueno. Lo que me parece es un mal Zelda, ya que no me ofrece una historia épica, lleno de momentos emocionantes y de personajes o lugares carismáticos y con vida. Al menos, espero que haya servido para que Nintendo experimentase con la jugabilidad y que en el siguiente juego se centren más en otros aspectos para que no parezca un Wii Play.