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lunes, 6 de abril de 2015

Baten Kaitos Origins

Mi relación con las entregas de Baten Kaitos no puede estar más accidentada. Al primer juego, Baten Kaitos: Eternal Wings and the Lost Ocean, tuve que esperar un año entero para jugarlo ya que en España se descatalogó rapidísimo. Por suerte, ese verano me fui a Inglaterra y pude comprarlo. Tuve que esperar el mes entero para volverme y poder jugarlo. Imaginaros tener vuestro juego más deseado de ese momento y no poder jugarlo. El juego se convirtió en uno de mis favoritos, y me alegré mucho cuando me enteré que iba a salir una precuela, Baten Kaitos Origins. Al final sólo llegó a América y los europeos nos quedamos de nuevo con las ganas.
Unos años más tarde, pude jugar ya que un compañero de piso tenía la Wii pirateada y casi me muero al terminar el primer disco y ver que no tenía ni encontraba el segundo. Desistí y espere poder jugarlo algún día -de hecho está en mi reto de 2013-, hasta que Nekouji apareció con uno como regalo de la Navidad pasada. Y la espera mereció MUCHO.

Baten Kaitos Origins es una precuela del original, situada veinte años antes. Igual que en el primer juego somos un espíritu protector del protagonista, y le daremos diferentes consejos a lo largo del juego. Sagi, el protagonista, es un joven de la isla de Hassaleh que viaja al Imperio de Alfard para trabajar en un selecto grupo de servicios secretos. Acompañado de Guillo, un muñeco con muy mala leche, nuestra primera misión será infiltrarnos en la residencia del emperador y asesinarlo. Todo se tuerce y al final nos tocará huir junto con Milly, una adolescente que se ha escapado de casa para vivir aventuras. Mas tarde, tras volver a la capital imperial, se nos ofrecerá viajar a el resto de las islas para evitar que el candidato a emperador Baelheit consiga promecanizar el mundo.

El roce hace el cariño
El argumento es algo lento, y más si ya hemos jugado al anterior Baten Kaitos y observamos que poco han cambiado las islas en veinte años -Anuenue sigue siendo  tan aburrido como siempre-. Sin embargo, los tres personajes protagonistas desprenden tanto carisma que nos olvidaremos de estos detalles, además que podremos ver a antiguos conocidos. El argumento principal de detener los planes de Baelheit se mezcla con los sueños que tiene Sagi al vencer a unas bestias que nos encontraremos en cada isla. Esta narración será más original, ofreciendo personajes nuevos y situada en localizaciones no recicladas. Si ya el argumento es lento, imaginaros como os sentiréis cuando os van ofreciendo pequeños trozos de sueño en el que sabes que en el momento más interesante Sagi se despertará. 

¿Y bien? ¿Cuándo remonta? El juego no necesita remontar, ya que no es malo en ningún momento, y jugar es agradable. Siendo sincero, estuve esperando un giro argumental gordo, de esos que tanto le gustaban al juego original. Y vas viendo que están preparando uno que ya te lo imaginas -muy bueno, por cierto, pero anticipable- y de repente llega EL MOMENTO -en mayúsculas-. Desde ahí el juego va para arriba y llega a un final brutal. Quizás no sea demasiado neutral ya que Baten Kaitos siempre me ha tocado la vena sensible, pero creo que merece la pena jugarlo aunque sólo sea por esos tres momentos mencionados. 

En su momento temí que tres personajes fuesen pocos para el juego, pero no se echa en falta ninguno más. Los tres forman un equipo completo, y tienen carisma suficiente para no necesitar otros compañeros. Están muy bien desarrollados y evolucionan, tanto entre ellos como consigo mismos. Mención especial a la relación entre Milly y Guillo.
Los nuevos personajes secundarios principales también están muy completos, conviviendo con otros que aunque no tienen tanto protagonismo también dejan su huella. Repiten también personajes ya conocidos a los que será agradable ver de jóvenes.

Milly luchando es AMOR
Si os ha gustado el primer juego, el segundo os encantará, ya que practicamente mejora en todo:

- El sistema de combate sigue siendo por cartas, pero es mucho más dinámico ya que elimina el turno de defensa y sólo hay un mazo. Al principio es un jaleo y sientes que lo estás haciendo todo mal, pero cuando le coges el truco no querrás parar. De hecho han creado un coliseo muy completo en el que ponerte a prueba durante muchos combates -y que encima recompensa al jugador al completarlo con cierta información sobre cierto personaje secundario-. 
- El doblaje no es sólo mucho mejor que el original, es excelente. Las emociones de Sagi, Guillo y Milly estarán bien reflejadas. Creo que es de los pocos juegos en los que he escuchado a un personaje chillar durante una oración entera y no darme vergüenza ajena. 
- La música sigue siendo de Motoi Sakuraba, pareciéndose a la de la primera entrega y alcanzando un nivel muy bueno. Mención honorífica: Le Ali del Principio. No tenéis que preocuparos de que haya puesto el autocomponer rockero de la saga Tales. 
- ¡Podemos volar! En un mundo en el que todos sus habitantes poseen alas, la ironía del original en el que no podíamos sacarlas en el mapa para subir o bajar o ir más rápido ha desaparecido. Ahora Sagi puede extender sus alas para ir más rápido. No os emocionéis que seguimos sin poder volar durante un buen rato, pero se agradece poder agilizar el movimiento de una manera tan lógica.
- Han extendido el número de magnus -cartas que capturan la esencia de cualquier objeto- para almacenar objetos de quest. Nos las van aumentando según avanzamos y además ahora las sidequest quedan recogidas en un diario. También hay un nuevo tipo de magnus para combinar varios objetos y crear nuevos, sin tener que hacerlo en el combate como el original. 
- ¡NEW GAME+! Puede parecer una tontería, pero en el original había que conseguir más de mil magnus en una sola partida ya que no se guardaban. Ahora sí será -algo- más asequible conseguirlos todos. Mucha suerte a quien quiera hacerlo.
- Lo único negativo respecto al primero es que no está traducido al español. Pero con un inglés de RPG se puede entender.

OJALÁ nos dejasen molestarla. Pero no.
Por cierto, a la pregunta de si se puede jugar a este juego antes que al original... Por poder se puede, ya que cada juego tiene un argumento independiente, PERO nos perderemos todas las referencias a otros personajes y muchos de los toques de la historia que tendrán más impacto si hemos jugado al primero. Así que recomiendo encarecidamente jugar al primer Baten Kaitos y luego a su precuela, para entenderlo todo a la perfección. Digamos que Baten Kaitos: Eternal Wings and the Lost Ocean completa Baten Kaitos Origins y a su vez la precuela completa al juego original, sin poder elegir en mi caso a uno por encima del otro.

En resumen, Baten Kaitos Origins toma el relevo de su predecesor, mejora casi todo -no me atrevo a decir todo- y nos dará muchas horas de emociones fuertes. Los personajes, el mundo, el argumento y la música nos sumergirán en un JRPG apasionante del que no querremos despegarnos.




viernes, 7 de diciembre de 2012

El Cubo Olvidado



Hace años, mi hermano y yo decidimos que ya era hora de comprarnos una consola de nueva generación después de saltarnos la de N64 y PSX sin nada con lo que jugar salvo una Game Boy de las tochas. En esas fechas ya habían salido las tres – PS2, XBOX y Gamecube, así que teníamos que elegir cuál de ellas tendría el honor de estar en nuestra casa. Por alguna razón  que ahora mismo no recuerdo, decidimos pillar la Gamecube, algo de lo que no me arrepentí ni en ese momento ni ahora –no como en el caso de la Wii, de la cual al principio me arrepentí bastante-.

Gamecube fue la consola menos vendida de esas tres, dándole bastantes quebraderos de cabeza a Nintendo, y más teniendo en cuenta que no se cumplieron del todo las expectativas con Nintendo 64. Tener una Gamecube por esos tiempos era sinónimo de preguntas tipo ¿Por qué no te compraste una Play? o ¡Pero si eso no tiene juegos/se puede piratear!
¿Aún no he hablado de lo maravilloso que es este juego?
Sin embargo, la Gamecube  me supuso innumerables horas de juego. El primer juego que compré fue el Starfox Adventures, una aventura que se salía del típico juego de la saga para convertirse en una especie de Zelda. Eso sí, tuve que esperar un fin de semana para empezar a jugarlo en serio, ya que se me olvidó comprar una tarjeta de memoria, por lo cual no podía avanzar demasiado. Desde ahí la Gamecube no dejó de ir mejorando poco a poco, ayudándome a descubrir los RPG con Tales of Symphonia y Baten Kaitos. Aunque no tuve una gran cantidad de juegos clásicos de Nintendo, como los Metroid, Pikmin o Marios diversos, me fue suficiente con mi pequeña colección.

También la Gamecube ayudo a empezar  a sentar las bases de mi mismo como jugador. Como ya dije antes, me enganché a los RPG gracias a ella. Descubrí los Fire Emblem con el título para Gamecube y además aprendí que los juegos de miedo no eran lo mío con el Resident Evil 4 –no me quiero imaginar pasarme los anteriores-. Además, sufrí como Nintendo hace perder la cordura a los jugadores con el Mario Party 4. Y aún hoy en día ya sin juegos nuevos, sigue haciendo que maldiga porque no esté el Baten Kaitos Origins localizado en Europa, o que no haya jugado todavía al Skies of Arcadia.
Mario Party como sinónimo de muerte y destrucción
Por lo tanto, siempre seré un firme defensor de este cubo, que pasó sin pena ni gloria por muchos jugadores de la generación. Está claro que no es la consola perfecta ni mucho menos y que su catálogo era bastante reducido, pero no era la consola horrible sin juegos que los medios y jugadores atacaban constantemente. Poco a poco, creo que la Gamecube ha ido ganando más reconocimiento y que muchos de sus juegos son hoy en día obras de culto.